Les Rares

Visibilidad lésbica: ¿Qué visibilidad y cuál representación?

Desde hace algunos años ya, se ha marcado el discurso de “la visibilidad lésbica” y mi pregunta inmediata ha sido ¿qué es lo que se debe hacer visible? ¿qué cuerpos o expresiones representan lo “lésbico”? Mi temor es que el discurso de lo visible solo tape la invisibilidad cotidiana y abra paso a escasas representaciones de lo lésbico.

Hay algo de lo lésbico que antecede a esas representaciones, hay un terreno lesbo erótico-afectivo que siempre ha estado presente en la subjetividad femenina, de nuevo, como lo oculto, lo que no se dice, pero como inscripción que sitúa lo lésbico como una posibilidad en el hábitat de lo femenino y las mujeres, posibilidad mucho más lejana en el mundo de los hombres. Los afectos entre mujeres vienen de un mundo mucho más posible; nuestra relación más arcaica, que me atrevo a generalizar, fue probablemente con una mujer, la madre.

Ese terreno de posibilidades, abre muchos configuraciones y formas de lo lésbico, que trasciende el vaivén conocido entre “lesbiana camiona” que rompe el orden de género, y la “lesbiana objeto” que nace como fetiche. A mi modo de ver, lo lésbico encarna una oposición inmediata al orden dado, por lo tanto, no hay que buscarlo como hechos y cronología, hay que buscarlo como oposición, como lo que hace grietas a modo micro. Fueron trans, brujas, inauguradoras de la historia de la locura, de la psiquiatría, criminales y un sinfín de formas que corrieron y corren por el margen del camino predeterminado del sexo, género y deseo.

Es por esa historia que lo lésbico encarna también lo político. Si las mujeres cis y heterosexuales fueron y son excluidas, las lesbianas lo vivimos doblemente y no solo en las filas del conservadurismo. Lo identitario siempre conlleva el riesgo de ganarle a lo político y resulta en ese germen microfascista del progresismo que causa pavor, como las feministas no hetero que excluyen a las hetero y viceversa, las feministas que excluyen a personas trans (o TERFs) y otro sinfín de excluidxs que excluyen a otrxs por considerarse portadores de lo virtuoso y lo puro. Ante el mundo que vivimos, lo que habrá que pensar es nuestra relación con el poder y en nuestras trabas hacia la pluralidad, estamos condenadxs a vivir entre nosotros y como dijo Arendt “ninguna causa nos queda si no la más antigua de todas, la causa de la libertad frente a la tiranía”.

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