Entrevistas

“Vacío temporal” la primera novela de Carla Vargas: “La protagonista se construye a través de distintas mujeres”

Carla siempre ha escrito. Tiene el hábito de escribir notas por todas partes y una de esas notas resultó en un texto llamado “Una sensación horrible” que hace dos años quiso que se transformara en una novela. Esa sensación horrible pareciera ser el nodo gatillante; el vacío del exceso, la inquietud y la angustia que cruza toda relación que la protagonista sostiene a través de las historias de “Vacío temporal”. 

Carla Vargas es periodista y tiene 25 años. Esta es su primera novela y recoge la historia de una joven que vuelve a la casa de sus padres en Machalí, para desintoxicarse del alcohol y las drogas, pero también, de todo exceso. La protagonista que está en esta especie de detox recorre sus relaciones afectivas y sus límites.

Cuéntanos cómo fue el proceso creativo de Vacío temporal

Comenzó por mi propio deseo de llevar a cabo un retiro en búsqueda del estado zen, alejada del carrete y de toda la vida acelerada de Santiago, pero finalmente es algo que nunca pude realizar. Con esta idea en mente, se me ocurrió escribir la novela, la que al presentar a Claudia Apablaza, mi editora, solo tenía un texto llamado “Una sensación horrible”. Es entonces a partir de ese texto que comencé a armar toda esta historia, en la que iba tomando algunas cosas de la realidad para narrarlas en un mundo ficcionado. Toda la inestabilidad, los excesos de alcohol y drogas de los que la protagonista quiere escapar, van de la mano con la incomodidad ante las relaciones amorosas y sexuales que ella mantiene con los hombres, que siempre son fuente de malestar, de sensaciones horribles, de violencia, de abusos. Y esta incomodidad está claro que la experimentamos muchas mujeres, por lo que trabajé la ficción del mundo de la novela a partir de mis experiencias, las de mis amigas, las de amigas de mis amigas.

Esta protagonista se construye a través de elementos tomados desde distintas mujeres, por lo que gran parte del proceso se ha basado en tomar más atención a las mujeres que me rodean, lo que me llevó a aprender a valorar mucho más mis relaciones con mujeres, y también en estar siempre escribiendo cómo me siento ante distintas situaciones y qué cosas hago ante ello.

Durante los dos años en que trabajé en la novela, cada cierto tiempo le enviaba a la Claudia mis avances, y ella me respondía con comentarios, sugerencias, lo que me ayudó mucho en que la historia funcione y tomara cada vez más forma. Asi, después, segui trabajando esa dinámica con amigos, con los que nos reuníamos a leer nuestros textos y recibir feedback. Eso fue algo que me ayudó mucho en el proceso creativo de la novela, a darme cuenta de cuál era mi voz al narrar.

¿Qué lees? Cuéntanos qué te inspira

Leo mucha literatura contemporánea. Últimamente me gusta leer lo que escriben los autores sobre su propia escritura, como Murakami en “De qué hablo cuando hablo de escribir” y Stephen King en “Mientras escribo” creo que son los libros que más me han marcado en el último tiempo. Me gusta leer historias entretenidas y con las que me pueda identificar e inspirar a escribir, y eso me pasa con todos los libros de Claudia Apablaza, con cada cosa que leo de Susan Sontag, con Sylvia Plath, con Amelie Nothomb, con Emily Dickinson, con William Burroughs, con Roberto Bolaño.

¿Qué opinas de esta nueva racha de escritoras chilenas, a quiénes admiras?

No sé si tendría que opinar algo. Es algo que tiene que pasar, estamos casi todos de acuerdo en que estamos aburridos de leer a hombres. Literatura escrita por hombres, con personajes hombres, donde los hombres son los bacanes y los que hacen todas las cosas emocionantes. Las mujeres siempre hemos tenido un rol pasivo, y me parece bien que cada día sean más mujeres las que escriben y publican. Por mucho progreso y avance en cuanto a feminismo, seguimos estando acostumbradxs a la mirada masculina del mundo. Entonces, creo que es un avance muy positivo el hecho de que seamos muchas mujeres las que estemos publicando en Chile, contando nuestras experiencias, nuestros afectos y sentimientos, a través de personajes mujeres. Algunas autoras chilenas que me gustan mucho y de las que leo cada cosa que publican son Claudia Apablaza, Paulina Flores, Arelis Uribe, Romina Reyes y Camila Gutierrez.

“Vacío temporal” habla de alguien que está siempre en un margen, que coquetea con el descontrol, para perderse de sí misma. Es alguien que pareciera estar cansada, abrumada de sí misma.

Sí, ella busca desaparecer. Está cansada de sus relaciones amorosas, de las redes sociales, del exceso de todo, del abuso de todo… En ello también hay muchas contradicciones. Su deseo por un estado zen, y con esto me refiero a una vida tranquila, estable, minimalista, etc., en contraposición con su deseo de ser bonita, delgada y comprar por internet, por ejemplo. Ella va de un extremo a otro, no encuentra un equilibrio, se siente horrible porque no puede ser zen, y también se siente horrible porque se preocupa por cosas como la apariencia de su rostro y su cabello. Y ese tipo de cosas son las que, en un comienzo, la llevaron a caer en adicciones, el no ser capaz de encontrar un equilibrio. Por ejemplo, ese impulso por desaparecer, que es algo que conseguía por medio del alcohol y drogas, pero que al momento de dejarlo, lo sigue encontrando o buscando, a través del ejercicio y otras cosas. Entonces tal vez el alcohol y las drogas no son el problema en sí. Es una persona que está incómoda con su época, con sus propios deseos, con sus relaciones, etc.

En la novela mencionas mucho a Susan Sontag. Ella dijo “Escribo para definirme, un acto de autocreación, en un diálogo conmigo misma, con escritores que admiro, vivos y muertos, con lectores ideales. Porque me da placer. No sé con certeza para qué sirve mi trabajo”. Cuando se escribe, de cierta manera se escribe para sí misma y la escritura, al igual que cualquier creación es algo que sale del organismo, de la propia carne.

Me siento muy cercana a la escritura de Susan Sontag, desde sus ensayos a su ficción. “Contra la interpretación” es uno de mis ensayos favoritos de la vida, porque era algo que tenía muy metido en mi cabeza, y cuando descubrí que Susan Sontag había hecho de eso un ensayo, me sentí conectada con ella. Ese es un muy lindo fragmento, yo realmente no sé por qué o para qué escribo, no lo tengo tan definido como ella. Me gusta escribir, genuinamente, siempre me ha gustado, y también siempre me ha gustado leer. Son cosas que están unidas, no puedes escribir sin leer. Supongo que al leer tanto, el impulso por escribir viene solo. Me siento asombrada y conmovida, maravillada, cada vez que leo algo que considero excelente, como a lxs autores que ya he mencionado. A través de la escritura, busco producir en mí, y ojalá en otras personas, lo mismo que me producen aquellas lecturas que tanto me gustan.

La protagonista es también alguien que circula, va más allá de lo binario, tú escribes “efectivamente, se siente mejor sufrir por una mujer”.

Sí. Con eso quiero decir que, en el amor, siempre se está sufriendo. Para bien, o para mal. Hasta en la relación más sana se sufre, ya sea por extrañar a la pareja y cosas así. Entonces, dentro de ese sufrimiento que genera el amor, tal vez, es menos doloroso cuando es generado por otra mujer, al menos, para la protagonista de mi novela, que ha llegado a esa conclusión. Y con eso no quiero decir que todas las mujeres son buenas o algo así. Voy mucho más allá de eso. Quiero decir que en un orden social patriarcal, las relaciones entre mujeres y hombres no son simétricas, y es muy difícil que un hombre no te violente, en cualquier forma. 

¿Y crees que una mujer no?

No digo que una mujer no te violenta. En el caso de una sociedad patriarcal, creo que la forma de vinculación de los hombres con las mujeres se ha basado en el machismo, en la que la mujer es objeto, está al servicio de, está ahí para satisfacer necesidades de otro. Si la relación es entre mujeres puede surgir otra forma, si no se guía por la pauta del régimen heterosexual, puede ser innovadora y entonces sí, pienso que se puede sufrir por la pérdida del amor, no sufrir por la violencia. Ese es mi punto. Al final, ella prefiere entregar ese sufrimiento a una mujer. Hay algo de tranquilidad que le brinda sufrir por una mujer en lugar de un hombre.

Igual, al final es sólo una reflexión a la que se llega por sus experiencias con mujeres, y lo que siente el personaje en ese momento, tal vez después cambie de parecer…

 

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